1 de febrero de 2011

Tramo 8 - Cochrane - Caleta Tortel - Cochrane


Temprano en la mañana y con un dia que no pintaba lluvia, nos levantamos a desayunar. Esto si fue una buena sorpresa y un buen comienzo. Una mesa para dos con todo lo que uno se puede imaginar: panqueques con manjar (dulce de leche), mantequilla, pan recién horneado, dulces regionales, jamon, un trozo de queso montado en una coqueta tablita, donnas, yogur, cereales, huevos revueltos, café, leche, mate, te… en fin… sumado a ello el calido y tibio ambiente con ese silencio que descubre una mañana. La música sonaba suave…



















Hicimos unas fotos con sol, las rosas, mas rosas y mas rosas y una planta de alcaucil del vecino!! El pronostico de la niña que nos atendía nos propicio un dia de pleno sol y calido…























Debo escribir aca que volvimos en plena tormenta negra de lluvia y viento o lo dejo librado al azar del lector???
Partimos ahora si con la Lola completamente cargada, sabiendo que a la vuelta nos esperaba Wilson que nos llevaría a una cabañita. Tal vez usaramos el disco… tal vez.
Con el sol a cuestas encaramos hacia Caleta Tortel. Al sur. El camino nos acompaño rodeado de cipreses, cascadas y lagos (Esmeralda, Brown, Chacabuco y Vargas). Una bellísima laguna verde nos tento a hacer algunas fotos.






















En una suave curva una yunta de bueyes nos hizo detenernos… el pintoresco chilote remontando estos animales nos dejo hacerle un par de fotos.






















El camino esta bueno, sube y baja y cuando baja nos da la sensación de inmensidad de los altos cerros que nos rodean cubiertos de nieve y de cursos de agua navegables como un tramo del Baker, donde nuevamente se organizan excursiones para pesca y rafting. Es un trayecto de 3 horas de ida aunque sean 120 kilometros y otro tanto de vuelta. En total y con buen tiempo son mas de 6 horas.
Continuando la lluvia comenzó a chispear.
En el desvío a Caleta Tortel nos encontramos con muchos turistas que hacían el mismo trayecto. Al llegar, nos aguardaba un gran estacionamiento y un pueblo que vale la pena conocer. La Lola como todos los vehículos que había en ese predio, estaban totalmente cargados. Inclusive los motociclistas dejaron hasta los cascos sueltos en las motos. En este paraíso pequeño y olvidado la delincuencia no existe. Hay que mencionar que pasear por Tortel implica de 6 a 8 horas caminando, con lo cual todo queda en el estacionamiento.
Tortel ha sido declarada Zona Típica por su singular arquitectura y estilo de vida. Se encuentra enclavada en el cerro del mismo nombre y debido a su condición geográfica aquí las calles han sido reemplazadas por pasarelas de madera de Ciprés de las Guaitecas que recorren toda la caleta permitiendo preservar la biodiversidad de la zona. El clima es templado frio y muy lluvioso. De naturaleza indomable. Está situada en el delta del Rio Baker entre los campos de Hielo Norte y Sur, el 80% de la superficie de la comuna corresponde a aéreas silvestres protegidas. Aquí el rio Baker desemboca en el fiordo para morir en el Pacifico.
Link: http://wiki.worldflicks.org/caleta_tortel_(chile).html#coords=(-47.805657,-73.534842)&z=12
Un poco de historia: el primer blanco en avistar el territorio, seria Hernando de Magallanes en  1520. El primer reconocimiento chileno fue en el año 1888 y ya en 1903 ocupa el área la Sociedad Nacional de ganadería y colonización, mas tarde llamada Compañía Explotadora del Baker. En 1907 se instala un aserradero y un muelle, en 1955 se funda Caleta Tortel. En el año 2001 se declara zona típica y recién en el año 2003 la carretera atravesó un cerro y llego a un amplio estacionamiento de vehículos a 50 metros sobre el nivel del mar.



 Antes de existir este camino el único medio de entrada y salida de los pobladores era por agua. Existía un avión sanitario que salía tres veces por semana pero dado que a veces lo hacía sin pasajeros el gobierno lo puso tan solo una vez a la semana y actualmente solo funciona a requerimiento y urgencias. Hoy tiene 507 habitantes según el censo del 2002

















Se pueden contratar excursiones a los Glaciares, a la Isla de Los Muertos (ver leyenda en la parte superior del blog) excursion que no realizamos por falta de tiempo e inclusive un paseo por los fiordos.


Llovía. Dado el pronóstico de la niña del hotel, contábamos con poco abrigo. Nos dirigimos a información turística y poco fue lo que nos informaron. Folleto en mano y con chispitas de agua, empezamos a caminar. El recorrido comienza por la pasarela que rodea el mar haciendo las veces de costanera, este sector de pasarelas en un momento y por la profundidad del fiordo tiene entre 200 y 300 metros sin construcción. Pensamos que ahí terminaba todo. Desandamos el camino tratando de buscar la forma de subir a las pasarelas superiores (cada vez llovía mas… ) y preguntando a un lugareño se ofreció a acompañarnos. Se trataba del simpático Julio de 28 años que en ese momento se dirigía a su casa casi al final de la caleta. Se ofreció a acompañarnos. Ya en marcha (llovía) comenzaron nuestras preguntas y se convirtió no solamente en un excelente guía turístico sino que con sus anécdotas y relatar de la vida cotidiana, tanto la suya como la de sus vecinos nos fuimos involucrando cada vez más en el sufrir de esta gente. Llevan un estilo de vida inimaginable para los que estamos acostumbrados a un cierto confort. Imposible pensar que aun en el siglo XXI existe un lugar tan soñado y diferente como este.




Costanera Reinaldo Sandoval





plaza de juegos para niños

























Caminando bajo la lluvia absoluta, subimos y bajamos muchas veces mirando para todos lados y haciendo algunas fotos a las corridas. Nos conto Julio que hace unos años nevaba prácticamente todo el año. Hoy llueve prácticamente todos los días, pero que esta es la mejor forma de conocer la caleta.
 A la derecha una gran pasarela nos lleva a un Lodge… a la izquierda un gran edificio de madera con techos azules y vista impagable al fiordo es la Municipalidad…



a la izquierda la Municipalidad y a la derecha cabinas de telefonia y correos

al fondo la municipalidad


















una pequeña y humilde casita: el registro civil y unos escalones más adelante la más bella capilla que hemos conocido, del Padre Antonio Ronchi. Como si estuviera en su casa Julio abrió la puerta, encendió las luces y nos hizo pasar. Techos de cañas, bancos artesanales, la imagen de la virgencita y un Cristo rustico. Un silencio muy breve para un rezo y volvimos a la lluvia.


con Julio




A la pregunta de “a que se dedican los pobladores” nos conto que en su mayoría, podemos decir casi todos, son empleados del municipio. El por ejemplo, es el encargado de mantener encendida la caldera de la municipalidad la cual hacia ya 8 meses que estaba sin funcionar por falta de un repuesto que debe llegar desde Italia y lo mantiene inactivo temiendo por la continuidad de su puesto. Mientras tanto está construyendo su casita al final del camino (más de 7 Km desde el estacionamiento) desde el que acarrea uno por uno todos sus materiales de construcción ya que dentro de la caleta no hay ningún medio de transporte. Todo se traslada sobre los hombros como bueyes, desde una mesa, una silla, una heladera, la leña para la calefacción diaria, una simple garrafa (necesidad básica para cocinar)… todo al hombro. Tracción a sangre. Imaginemos por un segundo, esta vida para nosotros, acostumbrados a ni siquiera caminar por un kilo de pan. Para magnificar el sacrificio de esta gente, aparte del largo de la pasarela y a modo de ejemplo el primer descenso desde el estacionamiento a nivel del mar son aproximadamente 600 escalones…!!!!!
Asombrados por esto y viendo que julio era un tipo joven le preguntamos cómo hace la gente mayor para trasladar aunque sea la leña… y nos conto que había “cargadores” que por unos billetes hacían el trabajo de transporte. También nos dijo que hace un tiempo se había enfermado su abuelo (había que trasladarlo desde la Caleta a Cochrane) y debieron sacarlo en andas los muchos kilómetros de pasarela, subir los interminables peldaños y de allí trasladarlo al centro asistencial. Tan solo imaginemos una de nuestras urgencias… o el hecho cruel de saber que a cierta edad quien parte por enfermedad desde la Caleta no vuelve. Es imposible la vida con tantos escalones y esta gente, la más viejita que allí vive desde que nació y que no conoce otra cosa es  literalmente “sacada” de lo único que conoce para llevarlo a la verdadera civilización… entendamos que hay gente que nunca escucho el ronronear de una auto o una bocina… que desconoce de sendas peatonales o semáforos… los que se van a cierta edad, no vuelven, perdiendo para siempre todos sus afectos materiales y que con tanto sacrificio lograron…
Quien de joven, como nuestro simpático Julio, pone todo el empeño y horas-peldaño para hacer de este lugar la fundación de su propia familia, lo hace con la premisa de que a determinada edad deberá dejar todo… para no volver.




















Ya cerca del mediodía con hambre frio y lluvia, le preguntamos donde comería el… a modo de recomendación miro para adelante y dijo que en El Mirador se comía bien… volvimos a bajar más escalones y a subir otros tantos (punto panorámico de Tortel) y allí apretón de manos de por medio y con los agradecimientos correspondientes nos despedimos de Julio, que iría a su casa por un rato para luego volver al estacionamiento (es que estaba esperando unos caños para su nueva casita y por ello ya llevaba recorrido varias veces el trayecto) Y que casi llegando a la camio nos volvimos a cruzar.



Hector nuestro cocinero!!!
Entramos al restaurante y casi no conseguimos mesa! Varias ya estaban reservadas. Nos ofrecieron una suerte de cazuela de marisco llamada Paila , empanadas y vino o cerveza. Nos decidimos por empanadas ya que muchos de los mariscos no nos gustan (a mí en lo particular no me gusta que me miren desde un plato o algo tenga patas y tentáculos…) estaban riquísimas. Lo regamos con cerveza Escudo en lata donde lo que nos hizo reír mucho y traernos una de recuerdo fue la leyenda impresa en el envase: “ya cabros, a deshojar flores! Llego la primavera, a polinizaaarrrrr!!!!!”
Luego de unas fotos desde este punto tan alto consultamos a Hector el dueño del lugar, si pararía de llover… riéndose de nosotros nos respondió: no, va a llover más!!!! Y cuánta razón tuvo!!!! Horas bajo la lluvia, empapados hasta los calzones pero felices…















Emprendimos otra vuelta más por las pasarelas. Bajamos hasta lo que allá se llama Plaza (Plaza Kawascar), no es lo que tenemos en mente: no es verde ni con hamacas… es… bueno, que la foto lo explique mejor que yo! Hermosa escultura de una típica familia kawascar en su canoa.



Desde allí nos acercamos lentamente al pequeño puerto moderno. Pasamos por la escuelita pintoresca que se llama Ciruelillos en flor e hicimos unas fotos de la flora y el paisaje… les dije que diluviaba? Atravesamos la Plaza de Armas, y después de desandar los cientos de escalones (ya más en subida que en bajada) retornamos totalmente mojados y muertos de frio al estacionamiento. Rápidamente y en un abrir y cerrar de ojos, nos cambiamos algo de ropa.



 






















El trabajo en madera en todas sus expresiones y la característica de no tener calles ni autos ni polución, han ido construyendo el carácter e identidad de su gente. La hospitalidad y calidez de sus habitantes hace de la comuna un destino de viaje inolvidable.


 








Una anécdota más: muchísimos kilómetros atrás, tal vez a dos días de marcha, nos cruzamos con una pareja que conducía una buena camioneta (rentada) con su bebe y que había quedado a “la pana”, significa “tirados en la ruta”… otra camioneta, una roja que decía atrás bien grande “Camello Patagón” los estaba ayudando. Nosotros paramos por si necesitaban algo, aunque mas no sea agua ya que lugar no teníamos y nos dijeron que gracias. Les informamos que detrás venían mas autos por las dudas ya que aparentemente no entraban con familia y equipaje… al día siguiente en Puerto Bertrand los volvemos a cruzar a los chicos de Camello Patagón. Le preguntamos por la familia aquella y respondieron que llegaron hasta Puerto Tranquilo y luego consiguieron que los dejaran en Bertrand. En el Glaciar Exploradores los volvimos a ver y luego en otro lugar más en la ruta… también en Caleta Tortel donde ya a modo de risa, nos presentamos. Ellos eran de Santiago y querían llegar a O Higgins igual que nosotros en un principio. Intercambiamos datos de viaje y nos despedimos como si fuéramos conocidos de toda la vida… desde este lugar, les mandamos el abrazo que no pudimos darnos o el apretón de manos bien fuerte, ese que une a la gente noble y sincera, la que está dispuesta a detenerse en la ruta si encuentra a alguien en problemas… ojala alguna vez esa familia lo pueda agradecer. Ojala alguna vez a nosotros, de las tantas veces que paramos a ayudar (ver tramo Ruta 40 zona antes de Rio Mayo) nos ayuden… cuando en ruta volviendo nos quedamos un par de veces, nadie paro… la ley de la selva digo yo cuando me enojo y cosas de la vida acota el gordo, tratando que mi maquinita no levante temperatura… igual, amigos de la ruta, siempre que andemos dando vuelta pararemos a ayudar al que se quede a “la pana”. Siempre hemos estado y allá estaremos…
Vuelta a desandar el camino, llegamos nuevamente a Cochrane. Nos esperaba Nela para contactarnos con Wilson que nos llevaría a la nueva cabaña…
Lo seguimos raudamente (parecía que estaba apurado el hombre) atravesando la pequeña ciudad de Cochrane para internarnos en un camino de ripio muy bonito ( seguía lloviendo furiosamente) para llegar a una tranquera roja y aun mas seguir andando. De pronto, con el Baker delante y la cabaña detrás nos alojamos.


















Pusimos leña fuerte para calentar el lugar y nos volvimos al pueblo a hacer las compras. No íbamos a usar el disco por otra vez más…
Fuimos a un supermercado muy grande, tipo almacén de ramos generales… desde papas hasta chimeneas, desde carne hasta un bote y motores fuera de borda… en fin. Compramos salmón congelado, verduras y una bolsa de hielo (ya que en esta cabañita no había hielo de glaciar esperándonos en el freezer) ya que en Chile no se consume naturalmente.
Cuando llegamos, pusimos todo a marchar… apagamos las luces, salimos a la deck y disfrutamos aun bajo la intensa lluvia del sonido del río, los pájaros y la noche que iba llegando lentamente, cubriendo con su manto húmedo todo a su paso… no había luces artificiales, ni ruidos, ni radio, ni nada. Nosotros dos y la  naturaleza… y de fondo el aroma del salmón a la mantequilla y las verdura salteadas.




La deck...



Preparando la carga de fotos para recordar el dia
 
 
La lola y al fondo el baker
Le encontre un uso a la deck...

Nuestro salmón con verduras salteadas


















Un buen vaso de whisky en cada mano y después del los tres primeros tragos, nos miramos: tenia gusto feo, olor inclusive… no sabíamos que era hasta que volvimos a tratar de sacar más hielo del comprado del freezer… espantaba!!!!!!! Un horror… invadió toda la casa!!!
Tiramos el whisky y pusimos nuevo… nada podía arruinar este momento.












Nos sentamos frente al fuego a disfrutar la felicidad plena que nos embargaba… si, tan felices estábamos, conocimos gentes, lugares, nuestras retinas colmadas de paisajes inolvidables, hablamos de los glaciares, de las flores, de la lluvia fiel compañera, de los caminitos y de la Lolita… que nos hizo navegar cual anfibio… bah, ella se equivoco, anduvo por el Baker sin remos y nosotros nos reíamos mucho… si. Felices.

Car navegando por el rio Baker.....


4 comentarios:

  1. Amigo tu colocas esto: "Llegamos a Cochrane. Principal centro de abastecimiento al sur de Coihaique después de Chile Chico y último punto de la Carretera Austral" no entiendo esta afirmación. Tengo entendido que la Carretera Austral de Chile tiene a Villa O´Higgins
    como último punto. Un fuerte abrazo

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  2. Si exacto, quizas este mal explicado fue nuestro ultimo punto de la acrretera austral por que no se podia llegar en ese momento a villa O´Higgins... tu afirmacion es la correcta, esperemos este año hacerla nuevamente y poder llegar...
    muchas gracias por tu aporte y espero la hayas disfrutado tanto como nosotros

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  3. ESpectaculares las fotos, me imagino que fue una aventura inolvidable.
    Saludos.
    JP

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  4. Muy bueno tu relato, yo lo voy hacer entre nov y dic de este año con una gran vitara, lo q no decis en el relato donde fuiste dejando las botellas de vat 69 vacias jaja (hcarbonelli@speedy.com.ar)

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